Llave 003: vivir usando los ojos de artista
- 8 ago
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Esta llave ha sido fundida con estos mágicos elementos: Morrison y una llamada telefónica, el tríptico de El Bosco El Jardín de las delicias y la canción Perspectiva de Fuensanta.

En diciembre de 2004 Toni Morrison estaba paralizada.
George W. Bush acababa de ser reelegido presidente de Estados Unidos y ella sentía una mezcla de tristeza e impotencia. Tenía una novela empezada, pero no podía escribir. Entonces, sonó el teléfono.
Era un amigo que llamaba para desearle felices fiestas. Morrison le contó cómo se sentía y le dijo que no era capaz de trabajar.
Su amigo la interrumpió: “Este es precisamente el momento en que los artistas se ponen a trabajar. No cuando todo va bien, sino en tiempos de angustia. Ese es nuestro trabajo.”
Morrison escribió:
Sé que el mundo está herido y sangrando, y aunque es importante no ignorar su dolor, también es crucial negarse a sucumbir a su malevolencia. Al igual que el fracaso, el caos contiene información que puede conducir al conocimiento, incluso a la sabiduría. Como el arte.
El caos contiene información.
El pequeño problema es que esa información no suele llegar en las formas que aprendimos a reconocer.
Nos educaron para que nos gusten las secuencias, las categorías, los planes, los indicadores, los principios y los finales. Felices, preferiblemente. Queremos saber qué significa esto, qué viene después y, si es posible, cuánto se va a demorar.
Y cuando algo todavía no tiene esa forma, le llamamos: gestión de la incertidumbre, gestión del cambio y todas estas palabras suaves del mundo ordenado.
Entonces, corremos a organizar: nombramos, clasificamos, explicamos, sacamos conclusiones. Esta búsqueda de certezas y garantías que nos está jodiendo tanto.
¿Cuánta información se nos escapa por querer poner en orden demasiado rápido lo que todavía está tomando forma?
Imaginemos que en vez de llegar una estructura perfecta, lo nuevo que se nos presenta se parece más a El jardín de las delicias de El Bosco.
Una obra con cientos de personajes ocurriendo al mismo tiempo. Animales extraños, frutas de otras proporciones, cuerpos, instrumentos musicales, juegos, placeres, criaturas, símbolos y pequeñas escenas que parecen no tener ninguna intención de ayudarnos a entender rápidamente qué carajos está pasando ahí.
Hay información que aparece cuando vemos el tríptico completo.

Y hay información que solo existe cuando metemos la nariz en uno de sus pequeños rincones.


El jardín de las delicias tiene algo fascinante y es que parece cambiar dependiendo de la distancia desde la que lo miramos.
A veces estamos tan pegados a un detalle que el resto desaparece. Otras veces miramos todo desde tan lejos que se nos escapan las pequeñas rarezas que podrían estar diciendo algo.
¿A qué distancia se mira algo que no entendemos?
Iniciando este año llegué a una canción de Fuensanta llamada Perspectiva. Esta artista mexicana tiene una manera extrañísima de hacer música. Hay algo surrealista en sus letras, difícil de definir. Esta versión de youtube me encanta.
En un pedazo de la letra de la canción dice:
“No era libre en su cabeza, Traía infectada la falta de perspectiva”
Una puede quedarse tanto tiempo mirando desde el mismo lugar que termina olvidando dónde está parada.
Entonces, nuestra versión se convierte en la versión. Nuestra interpretación se convierte en lo que está pasando.
Y basta moverse unos centímetros para que aparezca otra cosa.
Una fresa gigante pintada hace quinientos años, una llamada telefónica, una canción que aparece por el algoritmo.
Bendito sea el encuentro con otras formas de mirar. Benditas sean las obras que nos mueven unos centímetros del lugar desde donde estamos mirando y que, sin entregarnos garantías de nada, terminan haciendo algo muchísimo más pequeño y extraño:
te prestan unos ojos.
Fuensanta termina la canción diciendo:
“Artistas a trabajar, la gente se está muriendo.”
A todos ellos, gracias por ponerse a trabajar.



Vivir la vida con ojos de artista, contemplar de nuevo sin afán
Gracias por trabajar Anto, porque si antes se decía que cada día moríamos un poco, ahora es una realidad que en cada scroll, en cada like o no like, en cada short, en cada story, nos estamos muriendo mucho, y leerte como un ser que me consta que escribe, es un lujo en medio de tanta reflexión de la IA. Gracias por compartirlo, ahora creo que necesito una réplica del Jardín de las delicias...